domingo, 6 de mayo de 2012

Motezuma de Vivaldi: la conquista a los ojos del barroco italiano (mashup)

Aquí un colage o mashup sobre esta maravilla literaria-musical-histórica de hibridismo barroco, con su tono detectivesco, de una representación colonialista inocente y dulce, doble espejo, reminiscencia invertida.


Moctezuma Xocojotzin, según Francisco Clavijero 1780.

Por descansar del barullo y de los empellones, de los zarandeos de lamultitud, del mareo de los colores, el Amo, vestido de Montezuma, entró en la “Botteghe di caffé” de Victoria Arduino, seguido del negro, que no había creído necesario disfrazarse al ver cuán máscara parecía su cara natural entre tantos antifaces blancos que daban, a quienes los llevaban, un medio rostro de estatua. Allí estaba sentado ya, en una mesa del fondo, el Fraile Pelirrojo, de hábito cortado en la mejor tela, adelantando su larga nariz corva entre los rizos de un peinado natural que tenía, sin embargo, como un aire de peluca llovida. —“Como he nacido con esta careta no veo la necesidad de comprarme otra” —dijo, riendo.—“¿Inca?” —preguntó después, palpando los abalorios del emperador azteca. —“Mexicano” —respondió el Amo, largándose a contar una larga historia que el fraile, ya muy metido en vinos, vio como la historia de un rey de escarabajos gigantes —algo de escarabajo tenía, en efecto, el peto verde, escamado, reluciente, del narrador—, que había vivido no hacía tanto tiempo, si se pensaba bien, entre volcanes y templos, lagos y teocallis, dueño de un imperio que le fuera arrebatado por un puñado de españoles osados, con ayuda de una india,enamorada del jefe de los invasores. —“Buen asunto; buen asunto para una ópera...” —decía el fraile, pensando, de pronto, en los escenarios de ingenio,trampas, levitaciones y “machinas”, donde las montañas humeantes, apariciones de monstruos y terremotos con desplome de edificios, serían del mejor efecto, ya que aquí se contaba con la ciencia de maestros tramoyistas capaces de remedar cualquier portento de la naturaleza, y hasta de hacer volar un elefante vivo, como se había visto recientemente en un gran espectáculo de magia.
Extracto de Concierto barroco de Alejo Carpentier.



Penacho de Moctezuma, Museo de Etnología de Viena.



Sentado ante un clavecín cubierto de partituras y papeles, Antonio Vivaldi suspiró, se pasó la mano por el pelo rojizo ya bastante entrecano, se secó la frente empapada e hizo una pausa. 

Miró luego a lo lejos por la ventana abierta y sonrió al contemplar su eterna Venecia, cuyos canales de ensueño le inspiraban ahora lejanas tierras que no había pisado, ni pisaría nunca. 

De repente se lanzó a componer de nuevo y las melodías brotaron infinitas de su manantial perenne, y a medida que emergían, las acompañaba, vociferando, recreando diálogos de personajes imaginarios, entrelazados en conflictos de guerra y amor allende la 'Perla del Adriático', en tierras inhóspitas de otro continente: el Nuevo Mundo. 

No cabía duda, Vivaldi había sido poseído, pero no por un demonio sino por el espíritu de un dios que no era el suyo. 

Caricatura de Vivaldi  (1723)
 Era Moctezuma, el último monarca de los aztecas, que se le presentaba heroico, digno, en el preciso instante en que caía de la gloria y que le seducía justamente por el trágico esplendor de su reino de oro de Tenochtitlán. 

Magnífica ciudad Tenochtitlán, rodeada de agua, canales y barcas como su Venecia, y que al igual que 'La Serenissima' en tantas ocasiones, era ahora apetecida por fuerzas invasoras. 

Imagino así al gran maestro del barroco cuando en 1733, a la respetable edad de 55 años, inició la composición de una de las noventa y tantas óperas que dijo concebir.

Con esta se apartaba de la costumbre de la época: la de buscar inspiración en leyendas mitológicas de la antigüedad o en monarcas y personajes de la historia europea. 

Es cierto que en la ópera se habían abierto campo desde no hacía mucho temas exóticos, venidos de otras latitudes y culturas, especialmente en el género cómico. 

El propio Vivaldi ubicaría una de sus óperas en la China, tema cercano a los venecianos por aquello del viajero Marco Polo, y de igual modo no fue extraño encontrar contemporáneos barrocos imaginando historias en el Medio Oriente. 

Con todo, la verdad es que el Nuevo Mundo sirvió muy poco de inspiración para los compositores europeos de ópera.
¿Por qué tenemos ahora, pues, esta primera grabación del Moctezuma del 'Cura Rojo', ópera que se creía perdida? ¿Cuál fue la verdadera razón detrás de su creación?

Leer más en Motezuma, la ópera olvidada de Juan Carlos Jaramillo


Teatro Sant'Angelo, Venecia.


Motezuma (título original en italiano; en español, Moctezuma) es un dramma per musica en tres actos con música de Antonio Vivaldi y libreto en italiano escrito originalmente por Girolamo Giusti, basado en el libro Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida con el nombre de Nueva España de Antonio de Solís y Rivadeneyra, publicado en 1684 en Madrid (ver al final de este post). Se estrenó el 14 de noviembre de 1733 en el Teatro Sant'Angelo de Venecia.

La música había quedado perdida tras la muerte del compositor, llegando hasta nuestros días solamente la letra. En 2002 se redescubrió la partitura en el archivo de la librería de la Sing-Akademie zu Berlin, una antigua agrupación coral con una rica tradición musical. Tras la Segunda Guerra Mundial, su librería fue saqueada por el Ejército Rojo y llevada a la Unión Soviética. Tras un largo periplo el archivo acabó en Kiev, en la actual Ucrania, donde el musicólogo Steffen Voss descubrió la música de ésta ópera, aunque el principio del primer acto y un fragmento del tercero habían desaparecido. (de la entrada "Motezuma" de Wikipedia)


Personajes



MOCTEZUMA       
 MITRENA  
TEUTILE
ASPRANO
FERNANDO
RAMIRO
Emperador Azteca
Esposa de Moctezuma
Hija de Moctezuma
General Azteca
Conquistador Español
Hermano de Fernando
BarítonoContralto
      Soprano
Soprano
           Mezzosoprano
Mezzosoprano

La acción se desarrolla en la ciudad de México, en el año 1519.



PRIMER ACTO


Escena I 

(Laguna de México; de un lado, el palacio
imperial y del otro, el campamento español, 
ambos unidos por un magnífico puente. Se 
aprecian restos de una batalla reciente) 

Recitativo Acompañado 

MOCTEZUMA
(con su espada en la mano)
¡Estoy vencido, dioses eternos! 
En un sólo día el esplendor de mi magnificencia 
y la gloria del valor mexicano han caído.
Todo se ha perdido y parece que el cielo 
apartara su mirada para no ver 
mi angustia ni la de mi pueblo.
Mi esposa... mi hija... mi grandeza...
mis vasallos... mis amigos... 
Su recuerdo es como una flecha en mi corazón. 
En vano entre los cuerpos de los caídos, 
entre tanta desolación, 
busco inútilmente refugio. 














Motezuma
Antonio Vivaldi
ANTONIO VIVALDI (1678-1741):  Motezuma / Vito Priante, Mary-Ellen Nesi, Laura Cherici, Franziska Gottwald, Theodora Baka, Gemma Bertagnolli / Il Complesso Barocco. Alan Curtis, director musical. Stefano Vizioli, director de escena.



Por su temática, el Motezuma de Vivaldi-Giusti trascendió aun con la música extraviada. Justamente el paradero misterioso de la partitura es un aspecto central de Concierto barroco, una de las novelas más influyentes de Alejo Carpentier (1904-1980). Giusti escribió una fantástica historia de honor colocando a Moctezuma en una consideración humana que apenas otorga Clavijero en su monumental apología del México antiguo. ¿Por qué hizo esto el libretista de Vivaldi? Es fácil responder si se piensa en que para un buen drama es necesaria una víctima inocente, presa de una infortunada confusión y del destino inexorable. Esta concepción estética habría que explicarla a la luz del pensamiento helénico.

Lo demás no importa. Giusti no quiere saber detalles sobre la “verdadera historia”. Se basa en la Historia de la conquista de Méjico de Solís, no porque ésta sea fiel, sino porque es sensacional y justifica a Cortés como varón del cristianismo. Más poética que histórica, escribió Jesús C. Romero, “la obra de Solís sirvió de norma y guía a la generalidad de los operistas antiguos, también por la gran difusión que el libro alcanzó, pues en dos siglos, contados a partir de 1684 en que se imprimió por primera vez en Madrid, tuvo más de veinte ediciones en español y en 1691 se tradujo al francés, en 1699 al italiano y en 1723 al inglés”.

Al inicio de su libreto Giusti explica sus medios y estrategias: “Es famosa la historia de la Conquista de México bajo la dirección del valerosísimo Fernando Cortés, en la cual realizara admirables ejemplos de prudencia y valor. Sobre ello escribió sin la menor duda de todos los autores la famosa pluma de Solís, y por cuanto es juzgado el más interesado en las glorias de este heroe, nada menos yo lo juzgo el más sincero [...] Las voces, oráculo, dioses, destino y otros son términos poéticos, que en nada ofenden la religión del autor, que es católico”. Pero si en nada ofende Giusti al catolicismo, sí traiciona los hechos históricos. 

Moctezuma, que aparece como un rey justo y amoroso, pierde su poder y su patria en tono y modo más bien parecido al de los romanceros medievales, mientras el valiente Cortés impone, con su nobleza, una personalidad parca y su fe cristiana. Basándose en Solís, Giusti incluye también al “oráculo” Uccilibos (quizás pensando en el plumaje de los uccelini italianos, pero también aludiendo a Huitzilopochtli) e incluye otros personajes tan caprichosos como extraños: “Mitrena”, esposa del rey; “Teutile”, hija de Motezuma y Mitrena; y “Asprano”, general de los mexicanos.

 Extracto de El Motezuma de Vivaldi, Gabriel Pareyón










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